‘Horizontes para Teresa (aunque no los necesite)’ de Virginia López

Re_hacer | 25 septiembre al 3 octubre 2021 | Cerámica Teresa | Portillo (Valladolid)

2021 [ Medidas variables (cada lámina 30 x 40 cm). Litho-gum print y cera sobre papel eskulan ]

Horizontes para Teresa (aunque no los necesite)

Su silla tiene la altura adaptada a la ventana que tiene frente al torno. El paisaje es tiempo, el tiempo es espacio y profundidad. La mano piensa y el pensamiento transcurre sobre movimientos repetitivos, delicados, precisos y casi automáticos. Y en este transcurrir, en el que objeto contemplado se apodera del sujeto, en ese desaparecer, nos encontramos o, quizás, simplemente empezamos a formar parte de un nuevo mundo sensible, que está detrás, dentro o entre las cosas. La belleza seguramente germina ahí.

Angel me dice “si me ponen (frente a) una pared, yo soy esclavo de esa pared”; hay quien solo necesita un muro blanco para meditar, Angel necesita horizontes, entre sencillos aconteceres cotidianos. Aunque no los necesite, yo le regalo alguno de los míos, porque el 14 de junio, trabajando al torno, encontré a un hombre feliz.

  1. cuento

cuento que por voz de Obdulia nos cuenta José María Sarmiento en su película “Los Montes”(1981):

Pedro era el alfarero de Albares y en su taller hacía botijos, cazuelas…  como le había enseñado su padre que fue alfarero también, pero lo que Pedro quería hacer era la forma perfecta. Durante años hizo pruebas que acaba siempre rompiendo decepcionado. Un día al despertarse, se dio cuenta de que había encontrado la forma que buscaba, deprisa se puso al torno y modeló un objeto redondeado de finas paredes blanquecinas y lisas, como un huevo enorme. Cuando lo sacó del horno lo contempló extasiado; no podía apartar de él su mirada. Más tarde quiso enseñar su obra a las otras personas del pueblo por ver si ellos sentían el mismo placer de contemplación que él.  Entonces puso el huevo debajo del negrillo de la plaza, sobre un zócalo de madera. Las gentes que pasaban por allí se paraban y encontraban tan bonito el objeto que Pedro había hecho que no se podían marchar, de modo que al final del día todo el mundo estaba reunido en torno al huevo. Durante días y días estuvieron así, contemplándolo. Incluso de noche en sus camas velaban, con los ojos muy abiertos, a tal punto la contemplación de la forma perfecta llenaba sus pensamientos.  Y como la posesión plena de una cualidad esencial del ser, como es la belleza, lleva consigo las otras cualidades esenciales, la gente del pueblo empezó a cambiar, al participar de la perfección de la forma perfecta. Pero presos de la contemplación del huevo, olvidaron las labores de la tierra, hubo una gran carestía, y la situación se hizo tan difícil que la existencia del pueblo estaba en juego. Entonces para conservar su forma de vida, una noche oscura, pedro destruyó la obra que había creado y todo volvió a ser como antes. Pero Pedro no pudo soportar la falta de la perfección que había encontrado.

  • reflexiones

Un’ altro tempo

EN TIEMPOS DIGITALES UN POCO DE ANTÍDOTO DE LA MANO DE LAS ARTES Y OFICIOS

«the artist came out from the handiscraftsmen, and left them without hope of elevation, while he himself was left without help of intelligent, industrious sympathy. Both have suffered (…)»

The Lesser Arts, William Morris

Desde hace bastantes años que personas, colectivos y movimientos culturales y artísticos me han inspirado y guiado.  Y aunque muchos pertenecen a siglos pasados y movimientos utópicos, como todo lo bueno, siguen vivos y seguimos repescándolos. Esta vez va de artes y oficios, arte y artesanía, arts and crafts, mano que piensa, belleza que es idea corpórea y cotidiana y que por tanto contagia, es participada. Estoy pensando en William Morris y santa compañía, en los Omega workshops de Roger Fry con el grupo de Bloomsbury y Dora Carrington, (y la exposición que la maravillosa Lea Vergine montó en el Mart de Rovereto en el 2012 “Un’altro tempo”). También en la comunidad de Monte Veritá, todos movimientos donde la belleza, la frágil libertad y la utopía de hacer un mundo mejor se hicieron tangibles, formas de vivir, de habitar, de crear, libros y editoriales, vajillas, papeles pintados, murales, muebles y vestidos, objetos cotidianos donde arte y artesanía convivían y se alimentaban recíprocamente. El arte habitaba el mundo de lo útil y la belleza lo cotidiano, otros tiempos porque eran también otros los tiempos de la producción, requerían tiempo, cuidado, sensibilidad, imaginación, inteligencia y técnica. Arte y oficio. Subversión y resistencia, nada de resiliencia. Por supuesto, en cierta forma fracasaron, pero justo por ello, hay que tomar el testigo y seguir el camino.

Recuerdo también el cuento que por voz de Obdulia nos cuenta Jose María Sarmiento en “Los Montes”, que como todos los buenos cuentos tiene varias lecturas y se te quedan como un eco en la mente: creo que si el alfarero encontró la forma perfecta y los vecinos olvidaron las faenas agrícolas por contemplarla

(…)Durante días y días estuvieron así, contemplándolo. Incluso de noche en sus camas velaban, con los ojos muy abiertos, a tal punto la contemplación de la forma perfecta llenaba sus pensamientos.  Y como la posesión plena de una cualidad esencial del ser, como es la belleza, lleva consigo las otras cualidades esenciales, la gente del pueblo empezó a cambiar, al participar de la perfección de la forma perfecta

fue gracias a todo el saber hacer previo, como alfarero, sin este trabajo continuado nunca hubiera llegado al deseo de crear una forma perfecta al margen de su aparente utilidad, ni hubiera tenido la capacidad para formalizar la idea. Manteniendo un cierto equilibrio entre arte y pan, todos necesitamos de belleza, porque en ella afloran cualidades espirituales e intelectuales. 

Y otra reflexión, esta vez de la mano de Bob Black (en la época del tupper):

“Tengamos presente que no tenemos porqué aceptar el trabajo actual tal y como es (…). Hasta cierto punto quizá queramos volver a la artesanía, desenlace que William Morris consideró como una de las consecuencias probables y deseables de la revolución comunista. El arte dejaría de estar en manos de los esnobs y los coleccionistas, sería abolido como actividad especializada al servicio de un público de élite, y sus cualidades estéticas y creativas regresarían a la vida integral de la que el trabajo las robó. Da que pensar que en su tiempo las urnas griegas sobre las que escribimos odas y que exhibimos en las vitrinas de los museos se utilizaran para almacenar aceite de oliva. Dudo mucho que la posteridad, caso de haberla, vaya a ser tan benévola con nuestras baratijas.

Un’altro tempo. (en bucle por favor)

Provate un po’ a immaginare una situazione così: Virginia Woolf ricama a punto-non-so-che-cosa lo schienale di una seggiola, su disegno progettato da Duncan Grant mentre sua sorella Vanessa Bell disegna per lei la copertina di The Waves intanto che Percy Wyndham Lewis, tra un Blast e l’altro, dipinge il ritratto di Edith Sitwell fotografata con i suoi fratelli da Cecil Beaton. I tre Sitwell si fanno affrescare la Villa di Montegufoni in Val di Pesa da Gino Severini; dopodiché tutti giù a rovistare tra gli avanzi di gomitoli di lana per i calzerotti da inviare ad Alec Guinnes sotto le armi. Ma cos’è? Una burla, una sceneggiatura per una pièce? No. È tutto vero.

VIRGINIA LOPEZ, DICIEMBRE 2020 [a propósito de CASAPICTA]

Bio | (Gijón, 1975) | Licenciada en Historia del Arte y en Bellas Artes y máster en Museología. En 2014 funda PACA_Proyectos Artísticos Casa Antonino, un espacio de creación artística interdisciplinar en la zona rural de Gijón, en la idea de unir arte, territorio y vida. Trabaja a través de diferentes medios y técnicas: fotografía, instalaciones, pintura, escultura y edición. Su obra indaga la dimensión temporal, el concepto de memoria y transitoriedad a través de los materiales utilizados, entendidos como contenedores de tiempo. Desde 2014 desarrolla una línea de proyectos artísticos de carácter colaborativo y procesual en torno al paisaje donde la práctica artística y educativa constituyen momentos de encuentro y co-creación. Compagina su trabajo como artista con la docencia y el comisariado de proyectos, en colaboración con instituciones públicas y privadas. | http://virginialopezvl.com/ |